Desempleo alcanza su mayor nivel en más de cinco años: cómo las empresas pueden cuidar la operación y cumplir sus compromisos laborales
La desocupación aumentó un punto porcentual en doce meses, mientras los costos laborales subieron 8,7% a julio de 2026. Anticipar las obligaciones laborales, ordenar los flujos y proteger las cuentas por cobrar ayuda a las empresas a cumplir sus compromisos.
La tasa de desempleo en Chile llegó a 9,6% en el trimestre junio–agosto de 2026, según las cifras publicadas este 30 de septiembre por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). El indicador aumentó un punto porcentual en doce meses, mientras el número de personas ocupadas disminuyó 0,9%.
Al mismo tiempo, las empresas enfrentan mayores costos laborales. En julio de 2026, el Índice Nominal de Costos Laborales subió 8,7% en doce meses, mientras el costo laboral medio por hora total alcanzó $8.743, un 9,2% más que un año antes, según el último reporte disponible del INE. Con mayores gastos, cuidar la caja y anticipar diferencias entre ingresos y pagos se vuelve cada vez más relevante.
A ese aumento se suman cambios que ya están entrando en las cuentas de las empresas. Desde abril, la jornada ordinaria máxima se redujo de 44 a 42 horas semanales; el ingreso mínimo mensual subió a $553.553 desde mayo y, sobre las remuneraciones de agosto, comenzó a aplicarse la Cotización con Rentabilidad Protegida (CRP), un aporte del empleador equivalente al 0,9% de la remuneración imponible.
La planificación también debe considerar los próximos cambios: el reajuste del ingreso mínimo en enero de 2027, el aumento gradual de las cotizaciones previsionales y el paso a 40 horas semanales en abril de 2028. Para Recursos Humanos y Finanzas, conocer ese calendario permite anticipar los gastos e incorporarlos a la proyección de caja.
“Cuando suben los costos mensuales, cualquier atraso en un pago puede sentirse con más fuerza. Una empresa puede tener ventas y facturas emitidas, pero si esos recursos no entran cuando los necesita, puede enfrentar problemas para cumplir con sus propias obligaciones”, explica Alejandra Rodríguez, gerente corporativa de Finanzas de ORSAN Seguros.
Las remuneraciones, cotizaciones, impuestos y pagos a proveedores tienen fechas definidas. Los cobros, en cambio, no siempre siguen el mismo calendario. Según cifras recientes, el 58% de las facturas analizadas durante 2025 se pagó fuera del plazo legal y el atraso promedio alcanzó 21,54 días, frente a 18,65 días el año anterior. Además, el informe señala que el 95,7% de las empresas registra clientes morosos.
Para una empresa pequeña o para una compañía que concentra buena parte de sus ventas en pocos clientes, esa diferencia de tiempos puede volverse especialmente compleja. Vender más no necesariamente significa tener más dinero disponible si una parte importante de esas ventas sigue pendiente de pago.
“El aumento de los costos laborales nos exige revisar cómo organizamos el trabajo y qué necesitan los equipos para cumplir sus tareas. Recursos Humanos y Finanzas deben trabajar juntos para anticipar esos gastos y apoyar la operación. Eso implica revisar turnos, procesos y el uso de nuevas tecnologías, sin perder de vista a las personas”, complementó Domingo Jerez, gerente de recursos humanos de Orsan Seguros.
Recomendaciones para cuidar la caja
1. Actualizar los números de la operación: Revisar remuneraciones, cotizaciones, gratificaciones y otros gastos recurrentes, incluyendo los próximos cambios laborales, permite saber cuánto dinero necesitará la empresa cada mes. También conviene revisar cómo los reajustes afectan las gratificaciones y las diferencias entre los distintos niveles salariales. Finanzas y Recursos Humanos deben trabajar con esa misma proyección.
2. Prepararse para más de un escenario: Además de proyectar los ingresos esperados, conviene calcular qué ocurriría si algunos clientes pagan más tarde, disminuyen las ventas o aparecen gastos adicionales. Revisar turnos, horas extra y procesos también ayuda a organizar el trabajo con la nueva jornada.
3. Revisar las fechas de cobro: Comparar cuándo deberían ingresar los principales pagos con los vencimientos de remuneraciones, cotizaciones, impuestos y proveedores ayuda a identificar semanas o meses en que la caja podría quedar más ajustada.
4. Cuidar las cuentas por cobrar: Saber cuánto se concentra en cada cliente, revisar su comportamiento de pago y contar con mecanismos de protección puede reducir el impacto de un incumplimiento. Entre las alternativas está el seguro de crédito, que protege determinadas ventas a crédito frente al impago, según las condiciones de la póliza.
“Hay gastos que una empresa no puede postergar. Por eso es importante anticiparse a los riesgos que sí puede gestionar: conocer mejor su cartera de clientes, seguir de cerca los pagos y evitar que un incumplimiento termine afectando toda la operación”, agregó Alejandra Rodríguez, gerente corporativa de Finanzas de ORSAN Seguros.
Con costos laborales más altos, las empresas necesitan saber cuánto dinero requieren para operar, cuándo podrán cobrarlo y qué respaldo tienen si un cliente no paga. Planificar esos compromisos con anticipación ayuda a evitar que un atraso termine afectando a trabajadores, proveedores y al funcionamiento del negocio.
Acerca de ORSAN Seguros
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