Cambio de horario: académicas de la U. Autónoma de Chile advierten sobre efectos en el bienestar físico y mental

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Entre las recomendaciones destacan: limitar la exposición a luz brillante y dispositivos electrónicos por la noche; y mantener rutinas estables de alimentación.

Con la proximidad del cambio de horario en Chile —que marca el fin del horario de verano y da inicio al horario de invierno— expertos advierten sobre sus posibles impactos en la salud física y mental de la población, especialmente en los niños.

La Dra. Nathaly Vera, vicedecana de la Facultad de Educación de la Universidad Autónoma de Chile en Temuco, señala que las alteraciones en los patrones de sueño pueden afectar tanto el comportamiento como el estado emocional de los menores. «Se ha evidenciado que la rutina diaria de los niños, incluyendo horarios de sueño y alimentación, se modifica con el cambio de horario, lo que puede provocar desajustes importantes», explicó.

Para minimizar estos efectos, la especialista destacó la importancia de establecer rutinas adaptativas previas al cambio. Esto incluye ajustes graduales de 15 a 30 minutos en horarios de sueño y actividad física. «Proporcionar un entorno adecuado para dormir, como mantener habitaciones oscuras y tranquilas, limitar el uso de pantallas antes de acostarse y establecer horarios regulares de comidas son estrategias clave», añadió.

Además, recomendó integrar actividades relajantes, como la lectura y juegos tranquilos antes de dormir, para facilitar la transición. «La comunicación efectiva entre padres e hijos sobre la relevancia del cambio horario puede reducir la ansiedad en los más pequeños», enfatizó la Dra. Vera.

Salud mental bajo la lupa
La académica Silvana Cares, psicóloga de la Universidad Autónoma de Chile en Temuco, advierte que los cambios en la luz solar y la alteración de los ciclos circadianos pueden generar somnolencia, irritabilidad, fatiga y fluctuaciones en el estado de ánimo, afectando a niños y adultos por igual.

«Al retrasar los relojes, anochece más temprano, lo que incrementa la producción de melatonina y nos hace sentir más cansados», enfatizó Cares. Para contrarrestar los efectos negativos, propuso un enfoque integral que combina ajustes paulatinos en los horarios, buena higiene del sueño y hábitos saludables.

Entre las recomendaciones destacan: limitar la exposición a luz brillante y dispositivos electrónicos por la noche; mantener rutinas estables de alimentación, ejercicio y descanso; y evitar la cafeína y comidas pesadas antes de dormir. Asimismo, en casos de mayor vulnerabilidad, sugirió considerar apoyo médico o psicológico para prevenir trastornos como ansiedad o insomnio.

El cambio de horario, programado para el sábado 05 de abril, presenta desafíos en el bienestar físico y mental, pero con estrategias adecuadas de adaptación, los padres pueden ayudar a sus hijos a transitar este proceso con éxito.


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