ANGOL TIERRA DE VIDES. Por Sergio Martínez Vigueras

Desde la época de los primeros españoles llegados a fundar Angol en el lejano 24 de octubre de 1553 traían consigo antiguas cepas de consagrados  mostos provenientes del viejo mundo.

La vid tuvo excelente acogida en los feraces suelos angolinos y su benigno clima.

Despoblada a tan solo un mes de su fundación, las incipientes vides crecieron salvajes a la orilla del  rio Vergara, redes cubiertas casi trescientos años después junto a inmensos árboles frutales que la fundación de 1766 había cuidado de guardar a la posteridad.

La vid se multiplicó en los Fundos cercanos a la ciudad, desde el fundo “El Almendro” en Tijeral, el cual hacia 1905 ya producía “chicha baya”, hasta el Fundo “El Rosario”, donde hasta hace poco más de una década cerró sus puertas la chichería de “Armando Rodríguez.

En “Los Rieles”, Fundo de propiedad de Rosamel Bravo, cuyo terreno se extendía desde la línea férrea hasta el posterior “Puente Lafón” se extendían los viñedos.  El Fundo “El Retiro” de Manuel A. Jarpa también tenía su Viña.

Estos pequeños viñedos con sus antiguas bodegas de adobes donde se guardaban los mostos en pipas gigantes, hablan de otro Angol, una ciudad provinciana y desprendida.

La chicha se fabricaba en las tantas Quintas de la Avenida Huequén hoy llamada Dilman Bullock, las quintas de “Solano” de Oñat”, etc.

Otra Viña recordada era la Quinta de Leopoldo Sabelle, Viña “Sabelle”; La Quinta “Leal” propiedad de los Bunster en calle Industria;   otra era la “Quinta de Los Escobares” junto al rio Vergara, para llegar hasta allí había que pasar junto a “La Obra” que era una antigua fábrica de adobes, mas allá la choza humilde de “Los Coligues” que vendían canastos de mimbre, para llegar al final del camino a esa loma donde se ponía el sol por las tardes y servían la chicha en jarros de vidrio junto a unas mesitas que ponían en el patio…

Todavía queda un último viñatero en Los Confines, don Hernán Ramírez quien fue el último heredero de esta antigua tradición viñatera angolina, el cual produce en su Parcela en el sector del Puente Malleco,  un Vino tinto pipeño que conserva toda la herencia de los mostos angolinos.

Esa herencia que se desperdigaba después en los despachos y cantinas del pueblo, como nos recuerda un aviso del año 1909 titulado “EL DIABLO EN ANGOL” : Soy un Diablo, un Satanás, porque tengo chicha rica/hay ají del que mas pica, vino tinto y mucho mas/Hay conservas y además higos secos, descolocados, por aquí, por todos lados, / se ven pasas y orejones, buenas guindas y jamones/y huesillos afamados./Dos romanas, mostrador, de buen gusto y mejor gana/vendo chicha de manzana/con esa no hay calor./Hay también otra mejor que es la chicha de membrillo/pues tomándose un potrillo/dejo el cuerpo como seda/vino blanco y lo que queda/son pastillas de chiquillo. ALMACEN LA GLORIA de Mariano Torres.

 

 

 

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