EL BATALLON OLVIDADO- Por Sergio Martínez Vigueras

Un puñado de angolinos dio su vida por la causa del Presidente José Manuel Balmaceda durante la Guerra Civil de 1891, en la batalla de Pozo Almonte. Ese año  se creó el glorioso Batallón Angol en nuestra ciudad, los hombres acudieron en masa al Cuartel Plaza, formándose cuatro compañías de 150 plazas cada una, al mando del Teniente Coronel Manuel Ruminot y el Sargento Mayor José Antonio Jarpa Ureta

Los opositores o Congresistas tenían su base de operaciones en el Norte del país, por ello el Presidente Balmaceda había hecho salir de Lota con destino a Tarapacá al “Matías Cousiño”, comandado por el capitán Policarpo Toro,  conduciendo el Batallón Angol y una compañía del 2° de línea en total 800 hombres. No pudiendo desembarcar en las caletas vecinas a Iquique continuó hasta Sama adonde llegó el 10 de febrero. Mediante una marcha de 230 kilómetros a pie y 20 por ferrocarril se unió con el ejército Gobiernista estaba al mando del Coronel Eulogio Robles haciendo un total de  1.300 soldados.  Desde el 27 de febrero de 1891 el Batallón Angol y demás tropas Balmacedistas se  acantonaron en Pozo Almonte y el 4 de marzo ocupaban los cerros en torno a la estación del ferrocarril. El ejército congresista estaba comandado por el coronel Estanislao del Canto y las fuerzas eran de 1.700 hombres.

El campo de batalla estaba marcado por la estación del ferrocarril y la línea que pasa por cerros de una altura de entre 80 y 100 metros sobre el nivel de la pampa; la artillería congresista comenzó a disparar a las 7 de la madrugada y el duelo entre artillería duró aproximadamente una hora y media. Luego los Congresistas atacaron el Ala Sur del ejercito Balmacedista, lo cual hizo descuidar los otros flancos, perdiendo fuerzas hacia las 10:30, donde cae heroicamente Manuel Ruminot y es aniquilado el Batallón Angol.  Robles se refugio en la Cruz Roja, donde fue despedazado por sus enemigos. Manuel Antonio Jarpa Ureta A las 11.20 horas  abandonó la estación del ferrocarril y se refugio con los soldados que no habían huido en las casas del pueblo. Se producen combates puerta a puerta con varios incendios. Jarpa fue herido alentando a las tropas que tenía a su cargo. A las 12.30 horas los vencidos se retiran a Tarapacá, dejando 400 muertos, incluyendo al coronel Robles; otros 400 caen prisioneros.  Como resultado de este enfrentamiento, el presidente Balmaceda perdió la región de Tarapacá, donde se realizaban las operaciones de los sublevados y funcionaba la Junta de Gobierno revolucionaria.

En cuanto a la suerte de Manuel Antonio Jarpa, se le aprehendió y sólo salió con libertad algunos meses más tarde; al retornar a Angol, nuevamente organizó un cuerpo y con él peleó en Concón y en Placilla, salvando a duras penas con vida. Es la Historia de estos olvidados héroes angolinos.

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