Abasolo conversa con Alejandro Guillier

“Fiscalías y superintendencias no hacen bien su trabajo”

-Como independiente, ¿cómo se define respecto a las colectividades políticas actuales?

-Soy progresista, laico y democrático. Mis principios son humanistas, desde luego.

Creo que el gran problema que tenemos ahora es lo individualista que es la sociedad, y los ciudadanos se dan cuenta de este individualismo en exceso. Es algo que también les sucede a los propios líderes juveniles como a Gabriel Boric o Giorgio Jackson, dos figuras promisorias.

-Al ser elegido senador, muchos pensamos que se aliaría con el PS o el PPD, en virtud de su pasado socialista. ¿Cómo fue esa evolución hasta llegar a alianzas con el Partido Radical?

-La verdad es que me fui con los radicales porque en el PPD no encontré que hubiera fraternidad cívica. Para mí es importante estar con gente con la que nos queramos, nos apreciemos, nos valoremos. Me gusta que haya vínculos afectivos. En política tiene que haberlos, porque la libertad se basa en eso. Además, he notado, en la cultura general de los partidos de izquierda, que se ha ido perdiendo esa amistad y fraternidad que aún les queda a los radicales. Por eso me fui con ellos.

-¿Cuál fue la reacción de sus pares?

-No quise almorzar más con los PPD en el Parlamento. Cada uno por su lado, cada uno manejando sus cosas por teléfono. Y eso que percibí fue lo que me hizo tomar la decisión de ir a almorzar con los radicales al mes y medio de estar en el Senado, y ellos me recibieron con los brazos abiertos.

-¿Sintió los embates de la envidia por su decisión?

-Claro que sí. Dejé de ir a los almuerzos con los parlamentarios del PPD, y con el tiempo dejé también de ir a los almuerzos de los senadores de la Nueva Mayoría cuando empecé a subir en las encuestas. Fui sintiendo cierta agresividad al pasar. Lo entendí muy rápido y no fui más.

-Un tema vigente es como enfrentar los abusos, colusiones y excesos…

-Hay que ver lo que ha pasado con los mismos políticos que han sido denunciados y que tienen prácticamente amenazados a los fiscales. Nombraron un nuevo Fiscal Nacional, esperando que cerrara todos los casos que estaban perjudicando a los grandes grupos políticos y económicos. Y el nombrado, Jorge Abbott tendrá que demostrar su independencia, ahora puesta en duda. Yo estaba a favor de su nombramiento, pero luego me di cuenta de que se trataba de una negociación. Por eso ahora no voto cuando nombran muchas autoridades, porque generalmente vienen amarradas a un mandato: “No me toque a los parlamentarios, si no, no votaremos por usted”. Lo mismo sucede en todas las instancias. Las superintendencias y las fiscalías no hacen su trabajo.

-¿Qué opina del empresariado actual? ¿Es honesto? ¿Tiene visión de país? ¿Son explotadores? ¿Son mal interpretados? ¿Velan solo por sus intereses?

-Creo que las nuevas generaciones de empresarios están empezando a actuar respecto de lo que es la empresa con un criterio distinto al de sus padres. Esto va en el sentido de que la validación de una empresa no se da por las utilidades que tiene, sino por el rol social que cumple.

Creo que la nueva generación de empresarios que se está formando empieza a ser más cuidadosa que la anterior.

 

 

 

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